Relación con la comida
Reconstruir el vínculo con la alimentación desde el respeto
Muchas personas no tienen un problema con la comida en sí, sino con la relación que han construido con ella a lo largo del tiempo. Restricciones, normas rígidas, culpa, miedo a ciertos alimentos o desconexión de las señales corporales son experiencias muy habituales.
Trabajar la relación con la comida implica revisar creencias, emociones y hábitos que se han ido instaurando, a menudo desde la exigencia o el control. El objetivo no es comer “perfecto”, sino aprender a comer desde la escucha, la flexibilidad y el respeto al propio cuerpo.
En este proceso se abordan aspectos como:
- La culpa al comer
- El comer emocional
- La sensación de pérdida de control
- La dificultad para reconocer el hambre y la saciedad
- El miedo a ciertos alimentos
Desde una mirada amable y sin juicios, se acompaña a la persona a construir una relación más equilibrada con la comida, en la que alimentarse deje de ser una fuente de conflicto y pase a ser una forma de cuidado.
Mejorar la relación con la comida no significa cambiar el cuerpo, sino cambiar la forma de relacionarse con él.




